Lo poco en manos de Dios es suficiente

Lo poco en manos de Dios es suficiente

Lectura: 2 Reyes 4:2-7

Y Eliseo le dijo: ¿Qué te haré yo? Declárame qué tienes en casa. Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite. Él le dijo: Ve y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vacías, no pocas. Entra luego, y enciérrate tú y tus hijos; y echa en todas las vasijas, y cuando una esté llena, ponla aparte. Y se fue la mujer, y cerró la puerta encerrándose ella y sus hijos; y ellos le traían las vasijas, y ella echaba del aceite. Cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a un hijo suyo: Tráeme aún otras vasijas. Y él dijo: No hay más vasijas. Entonces cesó el aceite. Vino ella luego, y lo contó al varón de Dios, el cual dijo: Ve y vende el aceite, y paga a tus acreedores; y tú y tus hijos vivid de lo que quede.

Reflexión:
La viuda solo tenía una pequeña vasija de aceite, pero cuando la puso en manos de Dios, ocurrió un milagro. A menudo pensamos que necesitamos más recursos, más habilidades o más tiempo para que Dios nos use. Sin embargo, Él comienza con lo que ya tenemos. La obediencia activa lo sobrenatural.

Aplicación:
Haz un inventario de lo que tienes hoy—talentos, tiempo, recursos—y entrégaselos a Dios. No esperes tener más para comenzar; usa lo que ya está en tus manos.

Oración:
Padre, te entrego lo poco que tengo. Úsalo para Tu gloria. Ayúdame a confiar en que Tú puedes multiplicar lo que parece insuficiente. Amén.

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