Dios también está en lo cotidiano
Versículo:
“Y hallarás allí refugio; me has asignado la heredad de los que temen tu nombre.”
— Nehemías 1:11
Reflexión:
Nehemías no era un profeta, ni un sacerdote. Era copero del rey. Sin embargo, su corazón ardía por la causa de Dios y por su pueblo. Esta oración revela cómo aún en funciones aparentemente “seculares”, Dios puede usar nuestras vidas para hacer cosas eternas. Él encuentra gozo en aquellos que temen su nombre, aun en trabajos que parecen sin gloria.
Oración:
Señor, hazme sensible a tu voz aun en mi día a día. Ayúdame a ver mi trabajo y mis tareas cotidianas como una plataforma para glorificarte. Que tu propósito me encuentre allí donde estoy. Amén.
Aplicación:
Hoy, antes de comenzar tus tareas o trabajo, haz una breve oración entregando ese tiempo a Dios. Pregúntate: “¿Cómo puedo honrar a Dios en esto que estoy haciendo?” Puedes comenzar saludando con amabilidad, haciendo tu trabajo con excelencia, o ayudando a alguien sin que te lo pidan. Dios se mueve también en lo cotidiano.